Esta semana, varios medios de comunicación empezaron a publicar reportes basados en documentos clasificados sobre la prisión de clic Guantánamo, originalmente obtenidos por WikiLeaks.
¿Fuente o medio de comunicación?
La disputa, en cualquier caso, también viene a ilustrar algunos de los retos y dificultades del periodismo ante la emergencia de nuevos actores como WikiLeaks. Y puede que también encierre lecciones para los interesados en divulgar, o evitar la difusión, de información.
En un extenso artículo publicado en enero de este año, por ejemplo, el director ejecutivo de The New York Times se refirió a las dificultades de su relación con Assange como ejemplo de las tensiones entre una fuente "elusiva, volátil y manipuladora" y un medio de comunicación decidido a mantener su independencia.
"Siempre consideramos a Assange como una fuente, no como un socio o un colaborador, sino como un hombre que claramente tenía su propia agenda", escribió Bill Keller en esa oportunidad.
Assange, sin embargo, insiste en que la postura de The New York Times estaba vinculada sobre todo a la necesidad de "proteger su propio trasero frente a la Ley de Espionaje de Estados Unidos".
"Querían aparecer como receptores pasivos de la información, porque lo que para unos es colaboración, para otros es conspiración", dijo Assange, vía videoconferencia, en un simposio celebrado hace dos semanas en la Universidad de Berkeley, EE.UU.
Esta discusión, que a primera vista puede parecer eminentemente académica, no es un asunto menor, especialmente en el contexto de posibles juicios por espionaje o traición, pues fuentes y periodistas no gozan en la actualidad de los mismos niveles de protección.
Y, al mismo tiempo, todo indica que la relación entre medios de comunicación tradicionales y actores clic similares a WikiLeaks será cada vez más importante y frecuente.
De hecho, según estimaciones de la revista The Atlantic, más de la mitad de las ediciones de The New York Times publicadas en lo que va del año han contenido artículos basados en revelaciones de WikiLeaks (a pesar de su problemática relación).
Y como le dijo a BBC Mundo el blogger Evgeny Morozov, quien escribe sobre la relación entre política e internet, el propio Assange hace rato se dio cuenta de que su organización tampoco puede prescindir de los medios de comunicación.
Sin secretos
Fue por eso que, para la publicación de los archivos de Guantánamo, WikiLeaks contactó a Al Jaazera, The Daily Telegraph y el Washington Post.
El sitio de filtraciones también le facilitó los documentos al grupo de periódicos McClatchy, al que pertenece, entre otros, The Miami Herald, y continuó trabajando con la revista alemana Der Spiegel -único sobreviviente de la coalición que trabajo en los "Diarios de Afganistán"- y los periódicos El País y Le Monde, que habían sido incluidos entre los receptores de los cables del Departamento de Estado.
WikiLeaks, sin embargo, no pudo evitar que el The New York Times obtuviera copia de los mismos de manos de otra fuente y que los compartiera con The Guardian y con la radio pública estadounidense, NPR.
Y la filtración forzó a sus nuevos aliados a adelantar la fecha de publicación de su propio material.
Morozov, quien es el autor de clic "El engaño de la red", le dijo a BBC Mundo que no le sorprendía que WikiLeaks se hubiera convertido en un "filtrador, filtrado", pero advirtió que la lección no tiene nada que ver con internet.
"La información siempre va a terminar conociéndose. Pero eso no tiene hada que ver con la tecnología, sino con la naturaleza humana. Y es que dentro de cada institución siempre va a haber gente desencantada, en este caso gente desencantada con Assange", explicó.
Y tal vez porque reconoce esa inevitabilidad, o porque sería contradictorio que un sitio que ha hecho suyo el lema "La información quiere ser libre" se enoje por una filtración, WikiLeaks terminó reaccionando filosoficamente ante la situación.
"Nos complace que el NYT, Guardian & NPR eventualmente hayan sumado su peso y maximizado nuestro impacto, a pesar de la intención de algunos", escribió en Twitter @WikiLeaks.
(BBC)